El capítulo 27 de Boruto: Two Blue Vortex comienza justo donde terminó el capítulo 26. Daemon tiene a Sarada agarrada por el cuello, y su poder y dominio dejan claro que un solo movimiento en falso podría acabar con su vida al instante.
Pero en lugar de violencia, nos encontramos con una revelación emocional inesperada. Eida interviene y pregunta por qué Sarada y Sumire no se vieron afectadas por su omnipotencia, un misterio que los fans llevan meses debatiendo. La respuesta lo cambia todo. Eida confiesa que su inmunidad no se debía a ningún poder oculto ni a un linaje secreto, sino a su propio deseo subconsciente.
En el fondo, quería tener amigos de verdad que la vieran como una persona, no como una diosa. Su deseo de tener una conexión humana normal prevaleció incluso sobre la omnipotencia, excluyendo a Sarada y Sumire de sus efectos. Este momento humaniza a Eida de una forma que la serie nunca había hecho antes.
Bajo los poderes cósmicos y la arrogancia se esconde una chica solitaria, maldita por unas habilidades que le impiden establecer conexiones auténticas. Incluso Daemon, normalmente estoico y frío, sonríe, dejando entrever por una vez su lado más tierno.
