SHUUMATSU NO VALKYRIE 118【Spoiler y Fecha de Estreno】

Shuumatsu no Valkyrie mangaEn este post encontrarás toda la información sobre el ⭐ manga Shuumatsu no Valkyrie capítulo 118 ⭐ Desde la fecha de estreno, spoilers e imágenes filtradas.⛔

El manga 118 de Record of Ragnarok se estrenará este 28 de Abril en tvymanga3.com ⭐ más abajo están los spoilers.

SHUUMATSU NO VALKYRIE 118 CUANDO SALE: Abril 28

La historia comienza con la leyenda de Kintaro, un niño de fuerza extraordinaria que vivía en el monte Ashigara. Aunque las historias lo retratan como un héroe infantil que jugaba con animales, su realidad era mucho más solitaria. Kintoki nació con un cuerno en la frente, lo que hizo que los aldeanos lo temieran y lo llamaran “monstruo” o “demonio devorador de hombres”.
Vive en una cueva apartada junto a su madre, Yae, quien también posee cuernos. A pesar del aislamiento, ambos llevan una vida tranquila. Yae lo recibe con su comida favorita, un guiso de setas, y comparten un momento cálido. Durante la comida, ella le cuenta que es idéntico a su padre fallecido: un hombre rudo, de gran apetito, pero con un corazón tan bondadoso que “iluminaba todo como el sol”.
También le revela que su padre fue el único que nunca temió sus cuernos, considerándolos una parte importante de ella. Gracias a ese amor, madre e hijo pudieron vivir en paz, ignorando el rechazo humano.
Un día, Minamoto no Yorimitsu y sus tres compañeros (Urabe no Suetake, Usui Sadamitsu y Watanabe no Tsuna) se internan en el monte en busca de un “demonio” que aterroriza a los aldeanos. Allí encuentran a un niño con un cuerno jugando y entrenando con un oso. Aunque parece inofensivo, los guerreros se preparan para luchar, motivados por la fama.
El niño, confundido, les pregunta por qué quieren pelear. Yorimitsu responde con arrogancia que busca gloria y banquetes. Kintaro, mostrando una inesperada nobleza, deja su hacha y propone un combate de sumo para no matarlos.
El resultado los sorprende: Kintaro derrota a los cuatro con una facilidad abrumadora. Agotados y humillados, los guerreros quedan en el suelo. Yorimitsu, en tono dramático y cómico, le pide que lo mate, pero Kintaro simplemente se ríe, se sube a su oso y se despide alegremente. Les agradece por jugar con él, ya que es la primera vez que humanos lo enfrentan sin miedo y lo tratan como un igual.
Sin embargo, al volver a su cueva, todo cambia. Encuentra a su madre gravemente herida, cubierta de sangre y con los cuernos arrancados. Al principio cree que fueron humanos, pero Yae lo corrige: fue su propio clan.
Ella pertenece al linaje de Shuten-doji, uno de los demonios más temidos. Su “pecado” fue enamorarse de un humano y tener a Kintaro. Por ello, fue castigada.
A pesar del dolor, Kintaro intenta consolarla. Le dice que le gusta su cuerno porque lo conecta con ella, y que no está solo mientras la tenga a su lado. En sus últimos momentos, Yae le expresa su amor, orgullosa del niño cálido en el que se convirtió, y le pide que nunca pierda esa bondad. Con un último “te quiero”, muere en sus brazos.
Destrozado, Kintaro llora su pérdida, pero no se queda paralizado. Junto a su oso Kumakichi, construye una tumba para su madre frente a la cueva.
Impulsado por la ira, Kintaro irrumpe en la guarida de los demonios con su hacha gigante. Busca a Shuten-doji y le exige respuestas. El demonio reconoce su linaje, pero no muestra arrepentimiento y ordena atacarlo.
Kintaro arrasa con los demonios menores con una violencia brutal, lo que incluso impresiona a Shuten-doji. Sin embargo, cuando intenta atacarlo directamente, el líder lo detiene con facilidad y contraataca, dejándolo gravemente herido y arrancándole un brazo.
Al borde de la muerte, algo cambia en Kintaro. Entre el dolor, comienza a reír mientras su aura se oscurece. Su sangre demoníaca despierta por completo. Su brazo se regenera de forma monstruosa, y su poder aumenta drásticamente.
Ahora transformado, se mueve con una velocidad abrumadora y masacra a los demonios sin piedad. Lo que comenzó como venganza se convierte en una carnicería.
Cuando vuelve a enfrentar a Shuten-doji, la pelea es distinta. El demonio, ahora serio, revela que él mismo mató a Yae por considerarla una vergüenza.
En ese momento, Yorimitsu y sus compañeros reaparecen. Han seguido el rastro de Kintaro para ayudarlo. Ante la sorpresa del chico, Yorimitsu afirma que, tras haber luchado juntos, ahora son amigos, y no abandonan a los suyos.
Durante la batalla final, Kintaro despierta un poder aún más profundo. Su cuerpo emite una luz intensa y aparece una marca en su mano, similar a un reloj de arena. Shuten-doji, sorprendido, percibe que en él no solo hay sangre humana y demoníaca, sino algo más: una esencia divina.
Antes de que pueda reaccionar, Kintaro lanza un ataque devastador que hiere gravemente al demonio.
Finalmente, ignorando las etiquetas que intentan imponerle, Kintaro afirma su identidad con determinación:
“Humano, demonio, dios… dejen de hablar tanto. Yo soy… Kintaro.”